Salinidad parte II

Educativa
Fecha: 
10/05/2018 - 15:00

Midiendo la salinidad

En la década de 1870, científicos a bordo del H.M.S Challenger, sistemáticamente midieron la salinidad, temperatura y densidad del agua en los océanos del mundo. A través de los años técnicas para medir esas propiedades del agua han cambiado drásticamente en metodología y precisión.

En junio del 2011 un satélite llamado Satélite de aplicaciones científicas (SAC)-D es el primer satélite de la NASA construido específicamente para estudiar el contenido de sales en la superficie del océano. Las variaciones en salinidad son una de las principales conductores de la circulación oceánica, está cercanamente conectada con el ciclo del agua dulce en el planeta, provee información a los científicos de cómo el cambiante clima global está alterando los patrones globales de las lluvias.

El sensor de salinidad detecta la emisividad de microondas de los primeros 1 a 2 centímetros (aproximadamente una pulgada) de agua del océano, una propiedad física que varía según la temperatura y la salinidad. El instrumento recolecta datos en franjas de 386 kilómetros de ancho (240 millas) en una órbita diseñada para obtener un estudio completo de la salinidad global de océanos libres de hielo cada siete días.

Que nos puede decir la salinidad?

Datos del satélite Aquarius ha revelado un mundo de patrones variantes de salinidad. El Mar Arábico, enclavado contra el árido Medio Oriente, parece más salado que su vecina Bahía de Bengal, la cual recibe intensas lluvias y agua dulce descargada del Río Ganges y otros grandes ríos. Otro poderoso río, el Amazonas, que descarga una gran pluma de de agua dulce hacia el este a África o se curva hacia arriba al Caribe, dependiendo de las corrientes estacionales prevalecientes.

Una de las características que se destacan más claramente es el parche de agua más salada a través del Atlántico Norte. Esta área es la más salada en cualquier parte del océano abierto, es análogo a un desierto en la tierra, donde ocurre muy poca lluvia y mucha evaporación. 

Una última meta es combinar las mediciones con el Aquarius con las de la contraparte europea, el Soil Moisture and ocean Salinity (SMOS) para producir mapas más precisos y finos de la salinidad del océano.

Resumen elaborado del siguiente enlace:

https://science.nasa.gov/earth-science/oceanography/physical-ocean/salinity